Si observamos a un niño jugar, podemos darnos cuenta de que está poniendo en práctica todas sus capacidades. Está realizando uno de los procesos más importantes de su desarrollo, adquirir experiencias que, más tarde, relacionará con conceptos.

¿Cómo deberían de ser estas experiencias? ¿Deberían tener solo la mera función de entretener? ¿Tiene que tener un juguete muchos botones, estímulos, colores y funciones diversas, es decir, un todo en uno?

Un juguete puede ser mucho más que un entretenimiento. Puede aportar, cualidades reales como aroma, tacto, color o texturas que son creadas por la naturaleza. . Ayudando al niño a estimular su capacidad sensorial y su creatividad

 

El plástico es sintético, frío, no aporta nada real, no proviene de la naturaleza, su olor, su aroma, su tacto, siempre es igual. No da opción a indagar en él.

La mayoría de juguetes de plástico están destinados a centrar la atención del niño, están cargados de botones, de sonidos, de estímulos continuos que provocan que no se pare a pensar "qué podría hacer yo con esto ", es decir, sin pararse a imaginar... Se juega de manera automática,  y da lugar a que el niño se aburra y pida otro juguete.

Los juguetes de madera, son sencillos y atractivos, consiguen que el niño investigue qué hacer con él," cómo puedo jugar y a qué podría jugar". Sin libro de instrucciones y su batería nunca se acaba,  por ello, duran para siempre. 

 

Los juguetes de madera artesanales, están hechos con amor y respeto hacia la naturaleza.

El plástico es un material derivado del petróleo que tarda más de 500 años en desaparecer contaminando a su paso y en su fabricación muchos lugares de nuestro planeta.

La madera, sin embargo, si añadimos que sus colores estén hechos con pigmentos naturales y sean biodegradables, no será dañina ni para las personas ni para el medio ambiente.

 

Si nos fijamos en el desarrollo sensoriomotor de los niños, podemos observar que a lo largo de sus diferentes etapas buscan nuevos retos, y es importante ofrecerles un lugar, u objetos que les ayuden a desenvolverse con total libertad y autonomía. Si podemos ofrecer materiales que además de estar en consonancia con sus ritmos y necesidades también lo estén con el medio ambiente, conseguiremos que sus experiencias sean más vivas y sanas.

 

Por ello queremos destacar los juguetes de madera, como una gran opción para el desarrollo de la motricidad gruesa antes que cualquier otro fabricado en plástico, goma o espuma. 

La madera le aportara mayor equilibrio ya que es estable, autocontrol ya que puede agarrarse con seguridad y aprenderá a calcular las distancias entre su cuerpo y la superficie siendo más consciente del mismo.

 

 

Jugar es la mayor fuente de conocimiento de nuestros hijos,  el aprendizaje sucede jugando y su mente se construye a través de sus experiencias sensoriales.

Ofrezcamos juguetes que fomenten su imaginación, su creatividad, que les ayuden a soñar, juguetes agradables al tacto, a la vista, y en sintonía con  la naturaleza,